No convertiremos nuestra página Web en una página de reseñas culturales, pero, quizás haya algunas ocasiones en que la cultura entra de lleno en nuestro campo y nos permite decir algo. Porque el psicoanálisis debe buscar los lugares donde no tiene nada que decir y sí, solo, que aprender. En esta ocasión, la obra de Edward Albee, La cabra o ¿Quién es Silvia?, es una escenificación del más puro psicoanálisis… freudiano, por supuesto.
Aquí, la cultura y el psicoanálisis no se distinguen. En la obra, que permite muchas lecturas, como se suele decir, termina con una de las conclusiones posibles: que entre el amor y la pulsión habrá una buena relación, siempre que haya una distancia, que solo el secreto social puede mantener. Una buena práctica psicoanalítica para todos. O, por lo menos, eso pienso yo.
Rómulo Aguillaume
Centro Psicoanalítico de Madrid |