Editorial del número 34 de la Revista del CPM

En ¿”Pueden los legos ejercer el psicoanálisis”?, escrito en 1925, Freud escribe: “Lo que en verdad interesa, las posibilidades de desarrollo interno del psicoanálisis, están más allá de ordenamientos y prohibiciones”. 

En este número de la revista del CPM, se recogen una serie de artículos relacionados con algunas de las ponencias del XXI Congreso del CPM, realizado en Cuenca en octubre de 2017.

El primer texto que presentamos es la Ponencia Inauguración de José Luis Lledó: “Los síntomas hablan, las piedras también”.  Emotiva y delicada intervención  que recrea un recorrido singular, el de José Luis, donde nos muestra dos (de sus) grandes pasiones: su profesión como psicoanalista y la arqueología, en su contexto- Cuenca- su lugar de origen, y el CPM, un lugar que construyó en 1975 con otros compañeros, en el que consolidó su afiliación profesional hasta nuestros días… Lledó señala que la libertad de pensamiento que respiró en los escasos foros de Psiquiatría Dinámica en su juventud, resultaron definitivos para decidirse  a llevar a cabo en ese ámbito su entrenamiento psicoanalítico.

En su texto transmite paciencia y minuciosidad, darle tiempo al tiempo… algo tan necesario para la formación psicoanalítica, como para el trabajo arqueológico en el que simultáneamente se implicó desde hace años.

En relación a la primera mesa de trabajo del congreso: “Intervenciones Analíticas”, la línea de reflexión de los artículos muestra, decididamente, un pensamiento autocrítico, cuestionador, aperturista, que pone el foco en el analista y en su práctica profesional. Esteban Ferrández inicia el debate con el título de un texto de Silvia Bleichmar: “Psicoanálisis extramuros”. Hace un recorrido por autores y conceptos de la historia psicoanalítica que apoyan esta cuestión, intervenciones analíticas en la práctica de los psicoanalistas hoy, en el siglo XXI. Pablo J. Juan Maestre le acompaña y complementa profundizando, entre otros conceptos, en el texto escrito por Winnicott: “El valor de la consulta terapéutica”, o en el término “neogénesis”, acuñado por Silvia Bleichmar. Enrique Saracho presenta una experiencia práctica consolidada desde hace más de 15 años en Álava: el abordaje terapéutico con adolescentes en situación de exclusión social, llevado a cabo por un equipo multidisciplinar. Ana Bedouelle, en la misma línea, analiza y cuestiona el lugar del saber del analista, la interpretación como única opción, la supervisión, el control, el ser controlado, el poder de curar al otro,…

Parecería que en esta mesa subyace una reivindicación: considerar este tipo de tareas – Intervenciones Analíticas-  como algo que forma parte de, que no es ajeno a la condición de ser analista o psicoterapeuta analítico. Intervenciones que adoptan formas acordes a los tiempos y a la tarea que pretenden desempeñar.

En la segunda mesa del congreso: “El padre, en cuestión”, la línea de reflexión de los artículos aborda, desde diferentes perspectivas, el devenir histórico de la función paterna y su manifestación en el momento actual. Parece que hay un desplazamiento del foco del debate, pasa de analizar cuestiones relacionadas con el analista y su práctica profesional, a teorizar sobre aspectos concretos, vinculados directamente con la teoría y la clínica, con los pacientes. María Fernández Ostolaza aborda la cuestión del “complejo paterno”, revisa algunos rasgos comunes que pudieran presentarse en pacientes que perdieron a su padre de manera precoz. Miguel Ángel González aborda en su artículo algunos aspectos de la compleja función paterna.  Nos invita a pensar sobre lo masculino y lo femenino, sobre el proceso edípico,… Pensar al hombre, al padre excluido, al real, al ausente. Rafael Arroyo, aunque en el segundo grupo reflexivo, bien podría colocarse en un lugar intermedio. Hace un análisis de cómo convertirse en psicoterapeuta, hilvanando teoría, experiencia clínica y su propio recorrido emocional. La propuesta de Rómulo Aguillaume es una reflexión sobre el devenir histórico de la función paterna y se interroga sobre “si bajo la apariencia de los cambios sociales, el padre eterno permanece con nuevos ropajes y apariencias”, según describe en el texto. Por último, el artículo de Angel Bahillo sobre Psicoanálisis para el Apocalipsis, (el único que no se incluye en los artículos del congreso), muestra una visión optimista sobre diferentes aspectos que el psicoanálisis puede aportar para que, tanto los individuos como los grupos humanos, afronten los retos que se nos presentan en la actualidad.

Todos los textos son un “pretexto” para sugerir, cuestionar, ampliar, modificar, provocar, sorprender…

Ambas mesas de reflexión  se complementan, enriquecen el debate y amplían nuevas perspectivas. Se nos muestra un terreno fértil, lleno de posibilidades,… Me viene a la cabeza “Obra abierta”, donde su autor, Umberto Eco, nos presenta la potencialidad del hombre, abierto a la renovación continua de sus esquemas de vida y aprendizaje, un hombre comprometido en el desarrollo de sus facultades y de sus propios horizontes. 

José Luis Lledó, al final de su ponencia, entrega el testigo a los continuadores del CPM. Con ilusión. Confiando en seguir construyendo un camino común, o varios caminos, por donde transitar todos.

Espero que disfrutéis mucho de la lectura.

Carmen Menéndez Pérez
Miembro asociada del CPM